...blog literario de rubén rojas yedra

domingo, 30 de diciembre de 2012

"Ida y vuelta" (12/12)

Ida y vuelta, que participó en el III Certamen de Relato Corto que organiza Juan Antonio Morán, responsable del blog Esta noche te cuento, recibió una "mención" del mes de diciembre de 2012. El tema de diciembre: ...apareció por Navidad.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Italo Calvino (1923-1985, Italia)

Italo Calvino
Como para el poeta en verso, para el escritor en pro­sa el logro está en la felicidad de la expresión verbal, que en algunos casos podrá realizarse en fulguracio­nes repentinas, pero que por lo general quiere decir una paciente búsqueda del mot juste, de la frase en la que cada palabra es insustituible, del ensamblaje de sonidos y de conceptos más eficaz y denso de significado  Estoy convencido de que escribir en prosa no debería ser diferente de escribir poesía; en ambos casos es búsqueda de una expresión necesaria, única, densa, memorable.

Seis propuestas para el próximo milenio, 1989

Augusto Monterroso (1921-2003, Guatemala, México)

Un libro es una conversación. La conversación es un arte, un arte educado. Las conversaciones bien educadas evitan los monólogos muy largos, y por eso las novelas vienen a ser un abuso del trato con los demás. El novelista es así un ser mal educado que supone a sus interlocutores dispuestos a escucharlo durante días (...) como quiera que sea, es cierto que hay algo más urbano en los cuentos y en los ensayos. En los cuentos uno tantea la buena disposición del interlocu­tor para escuchar una historia, un chisme, digamos, rápido y breve, que lo pueda conmover y divertir un instante...


La letra E: fragmentos de un diario, 1989

viernes, 14 de diciembre de 2012

Martín Gardella (1973, ARG)

Un cuento de otro Mundo 

Instantáneas, 2010


Algunos dicen que es imposible que los muertos puedan escribir un cuento. Yo no creo que sea así. He leído cosas extraordinarias que estoy seguro han sido escritas post mortem. Se lo digo yo, que soy un hábil y reconocido escritor (al menos eso es lo que dice mi epitafio).



Infusiones 
Instantáneas, 2010

Todas las mañanas, discuten por cualquier cosa. Si ella prepara té, él quiere café. Si sirve café, él lo encuentra demasiado dulce, frío o muy pequeño, o se le antoja con leche, o prefiere que le cebe un mate. 

Pero, a partir de hoy, ella no quiere discutir más. Satisfará obedientemente todos los gustos de su esposo en el desayuno. Total, cualquiera de las infusiones servirá para esconder el sabor del veneno.


Las visitadoras 
Instantáneas, 2010

Descubrí que las muñecas de mi hermana cobran vida en la madrugada. Abandonan con delicadeza la casita en miniatura de la habitación contigua y entran en la mía, semidesnudas, para colarse en el cajón de mis muñecos articulados. Hago silencio para no molestarlos y, con los ojos cerrados, escucho el sonido del plástico retorciéndose, galopante contra la caja de madera. Media hora más tarde, se retiran sonrientes y despeinadas, con su flexible cuerpo agotado y la misión cumplida. 

El episodio se repite indefectiblemente noche tras noche, aunque hoy, promete ser diferente. Asomado a la puerta de mi cuarto, el alegre rostro plástico de la muñeca gigante que le obsequié a mi hermana por su cumpleaños, observa el grueso candado que coloqué en el cajón de los juguetes, y me guiña un ojo. Todos duermen, excepto nosotros.


Los niños 

El primer día les regalé una pelota, pero pronto me dí cuenta que preferían otros juegos. Después, probé con muñecas, un rompecabezas, un yo-yo. Pero no hubo caso, nada de eso los divertía. Desde que llegaron a mi casa, pasan el día entero en el patio, mirando al cielo. El mayor del grupo asegura que la nave volverá por ellos en cualquier momento.

Blog personal: El living sin tiempo

miércoles, 12 de diciembre de 2012

"Miedo real" (12/12)


—Y al otro lado de la ventana, nada de nada. ¿Lo ves? Ni sueños de hadas ni dragones alados. No tengas miedo: solo hay farolas, semáforos, la carretera, los pisos altos de enfrente, coches aparcados, el camión de la basura...

—Mamá, dime que por lo menos hay un pequeño monstruo azul...

*Miedo real estuvo entre los 3 finalistas semanales del concurso Relatos en Cadena en Hoy por hoy de la Cadena Ser, semana 10-17 mayo. Escucha aquí el fragmento de audio.

*Miedo real fue elegido entre los 10 finalistas del II Concurso de Microrrelatos ACEN. Ha sido seleccionado para formar parte del libro solidario Bocados sabrosos II.

Fotografía: Mercedes Molero

viernes, 23 de noviembre de 2012

Carmen Conde (Cartagena, 1907-1996)

Hallazgo


Desnuda y adherida a tu desnudez.
Mis pechos como hielos recién cortados,
en el agua plana de tu pecho.
Mis hombros abiertos bajo tus hombros.
Y tú, flotante en mi desnudez.


Alzaré los brazos y sostendré tu aire.
Podrás ceñir mi sueño
porque el cielo descansará en mi frente.
Afluentes de tus ríos serán mis ríos.
Navegaremos juntos, tú serás mi vela.
Y yo te llevaré por mares escondidos.


¡Qué suprema efusión de geografías!
Tus manos sobre mis manos.
Tus ojos, aves de mi árbol,
en la yerba de mi cabeza.



Entrega

Guardaré mi voz en un pozo de lumbre
y será crepúsculo toda la vida.

Ya girarán más leves los cuchillos
porque no encontrarán dónde herirme.
Erguida de rocíos negros,
para ti cantaré.

¡Que no me busquen los sin vista,
que no me llamen los ahogados,
que no me sientan los que huyo!

A mi soledad de reflejos,
amor,
sólo tú.


Voy ausentándome de mí...

Voy ausentándome de mí.
Poco a poco, el lastre de ensueño cede
su sitio a la realidad doble
que es mi vida en transcurso.
¡otro ser dentro de mi carne
fragua su carne, su piel,
su corazón diminuto, mi estrella!

Asisto a la escisión silenciosa
con pasmo anhelante, con gozo
nuevo de verme en otros ojos míos,
de mis ojos hechos,
de mi sangre coloreados,
¡ay!, de toda cuanta soy.

Día por día el latido
es golpe que me recuerda, urgente,
valor que no tengo,
heroísmo que nunca soñé.

Y temo por el que estoy creando
en convenido misterio
dentro de mi soledad sin orillas
cerca de mi corazón, su estrella.



Sitio de Carmen Conde en la Biblioteca Virtual Cervantes

Philip Roth (Nueva Jersey, EE.UU, 1933)

Cada año mueren setenta lectores y solo dos de ellos son reemplazados. Por todas partes hay indicios de que la era literaria ha tocado a su fin. La prueba es la cultura, la prueba es la sociedad, la prueba es la pantalla, la progresión de la pantalla de cine a la pantalla de televisión, y de esta al ordenador. Tenemos un tiempo y un espacio limitados, y solo existen ciertos hábitos mentales que pueden determinar cómo aprovecha la gente el tiempo del que dispone. La literatura requiere un hábito mental que ha desaparecido. Necesita silencio, alguna forma de aislamiento, y una concentración constante en presencia de algo enigmático. Es difícil comprender una novela madura, inteligente y adulta. Es difícil saber qué pensar de la literatura.

Copio la cita del blog de Miguel Ángel Muñoz: El síndrome Chéjov



martes, 20 de noviembre de 2012

Manuel Alcantara Pla (ESP)

Boca


Empezó a besarle por la espalda azul, más difícil de agotar. Se dejó bajar según le resbalaban los labios por las formas raras de su cuerpo. Se detuvo en el medio conteniendo el asombro por el cambio de paisaje. Más abajo se decidió por una de las laderas para el descenso y se lo compensó a la otra en la subida, que fue diferente. Se había movido. Dudó un instante porque le parecía que los segundos le corrían entre los dientes y quiso después recuperar ese tiempo perdido girando las manillas alocadamente con la lengua áspera. Lo cubrió completo con su boca raspándole maniáticamente con los caprichos del paladar. Le hubiera gustado poder tenerlo así siempre dentro, excitado y protegido, pero pedía aire.


El encuentro

La conocí una mañana que yo creía destinada a que no ocurriera nada. Dimos un paseo y me convenció de que sí.


Dulce

María sudaba dulce. Por unos sitios más que por otros, pero era verla jugar al tenis y hacérsete la boca agua.


Educación básica

A la escuela de vampiros no hay que asistir bien cenados.


Caperucita hoy

La culpa de todo la tuvo la madre, que la vistió de rojo.


La diferencia

La mujer de la habitación de motel en el centro de la ciudad. Sentada en la cama y registrándose en el espejo del ropero como si esperara a que su cuerpo echara a andar y la duda quedara atrás.

El arma sobre la mesilla junto a la hoja arrugada.

Como lleva consigo misma toda la vida y sabe interpretarse los nubarrones, ha sido previsora y se ha comprado una botella de Beefeater y dos latas frías de limón.

Un trabajo sencillo, como tantos otros, cuestión de minutos, nada por lo que pudieran temblarle las manos.


Sin aire

¿Sería el hambre igual sin la respiración pausada y profunda de quienes obvian la noche?


Noches

En este hueco no hay espacio. Los ruidos de los pájaros y el agua interminables lo han ocupado todo dejando el sofá picoteado, mojado e inservible para el hombre. Apenas se perciben las nuevas ampliaciones. Los esfuerzos lo han sido en vano. Allí donde parece que se puede conquistar un lugar, surgen enseguida los grupos ansiosos de las manzanillas. Ese es el paisaje.

El límite lo exigen la noche y sus guardianes mecánicos. No duermas. La hora y las luces, salvadoras inevitables, acechan desde el otro lado de los horizontes.

Blog personal: Microficciones

martes, 16 de octubre de 2012

Medardo Fraile (1925-2013, Madrid, ESP)

La mariposa
1998

Hacía un momento que habían entrado en el piso. Al llegar encendieron tres o cuatro cuartos y aún estaban con luz. Las ventanas aparecían entreabiertas y las persianas inmóviles. Fuera se veían luces de colores, lejos; llegaba un rumor impreciso de vehículos, de anuncios, de multitud frotándose, que ahondaba el silencio de la casa. Él se sentó. El tiempo, en ese instante, le pareció inmenso. Como si la respiración o los latidos del pecho no contaran. Se sumergió en la luz verde, sedante, de una lamparita y estiró las piernas. Ella estaba fuera del cuarto dejando unos paquetes, refrescándose, recogiéndose el pelo, metiendo unas flores en un jarrón. Notó él un bienestar hondo, suave. El domingo se iba. Había estado tomando el sol, había respirado el aire del campo y ahora dormiría profundamente. En otro tiempo, a esta hora de vuelta, deseaba otras cosas: ir a beber unas copas con matrimonios amigos, oír música fuerte que lo llenara todo, aturdirse charlando, bailando, mirando, riendo, hasta las dos o las tres de la mañana. Ahora la cama le devolvería ese aspecto ajustado, tranquilo, terso, que buscaba ante el espejo por las mañanas para estar a gusto consigo mismo. Ella entró en la habitación y dejó unos frascos vacíos en el armario, diciéndose en voz alta que tenía que hacer alguna cosa esta semana. «Recuérdamelo». Y salió. Como si abrieran y cerraran una puerta lejos llegó y se fue una música ensoberbecida, estridente. Esta irrupción le removió un poco, le hizo respirar hondo, sentir una insatisfacción repentina y el cuarto en seguida le pareció recargado de cosas, estrecho, falto de aire y la luz verde, que antes le agradaba, le resultó egoísta, mezquina, e hizo de nuevo el propósito de instalar en toda la casa otra luz. Una luz que desnudara todo llamándolo por su nombre. Miró a su alrededor. Los muebles eran oscuros. De alguno de ellos saldría un buen ataúd. Y había retratos, colados subrepticiamente, que se habían aposentado allí con el tiempo, como lo hacen las pavesas o el polvo. Sin derecho de sangre para estar allí, sin saber quiénes eran realmente, de dónde venían, a qué emoción o momento debían el hospedaje. ¿Quiénes eran esos caballeros, seguramente ilustres? Y, sobre todo, a él qué le importaban. En un rinconcito, bajo un espejo, estaba Rodolfo Steiner con ojos de brasa y, poco más allá, Elena Blavatsky y Ana Bessant. La flor y nata de la Teosofía. Esto explicaba un poco todo lo demás. Pero allí nada podía explicarse del todo. Ella, ¿cómo era? Diariamente se lo preguntaba a sí mismo. Muy delgada, pálida, presta a devanarse, a debilitarse casi, en una serie, deshilvanada a veces, de pensamientos. Inquieta, sujeta, en ocasiones, a un terror momentáneo, que la sacudía y cruzaba. Con incuestionable fe en las señales etéreas o astrales, en presagios, corazonadas, «mensajes». Creía prestar su voz y su lengua muchas veces a inaprehensibles seres del más allá. Lo «conocía» luego. Pero hoy todo había transcurrido con normalidad. Desde por la mañana ella había sido una bendita persona normal, corriente. Ahora tomarían algo antes de acostarse y luego se echarían, con algún periódico, o hablarían, o estarían tranquilos, callados, esperando el sueño, unidos por una mano más que amorosa predestinada. Volvió a sentirse a gusto. Y deseó verla, que ella estuviera allí, decirle alguna frase de humor afectuosa, ir al lado suyo para moverse en la casa junto a ella, o, en fin, cambiarse la ropa, apagar las luces, andar por las habitaciones, hacer algo. Tenía la impresión, muchas veces, de ir demasiado lejos cuando pensaba en ella. De ser injusto o brutal o las dos cosas. Pero la cabeza siempre iba más lejos que las piernas, las manos o el corazón. En ella reside nuestra libertad. Era imposible evitarlo.
Se levantó. Giró para apagar y vio que algo revoloteaba en el aire. Apagó y se dirigió a la puerta. «Una mariposa de luz», pensó. Se paró. Estuvo quieto, de pie, un instante. Volvióse de nuevo y encendió. ¿A qué venía ahora esa mariposa, de pronto? Vio cómo atravesaba, de un lado a otro, con incertidumbre angustiosa, el silencio confortable del cuarto. Se sentó. Ahora no era el momento de salir. Temía que ella entrara. Podría ver ese animalillo de alpaca que rubricaba sentencias en el aire de su habitación, que llegaba resuelto a trascender sus vidas, tranquilas hoy, normales, milagrosamente. Había llegado allí desde un aire pesado, oscuro, atraída por la luz cálida y suave. ¿Qué traía este animalillo torpe, ciego, que parecía dejarse matar porque lo vieran? ¿Qué alma le enviaba? ¿Y por qué ahora, en esta paz, en este grato silencio, en esta casi felicidad? No era posible que sirviese para otra cosa que no fuera avisar. Pero, ¿el qué? Chocó con la cabecera de la cama, ascendió rozando la pared pesadamente y se quedó revuelta, palpitante, en el techo. Si ahora entraba ella y la veía, los silencios, el tranquilo domingo, las palabras y el cuarto se llenarían de magia. La mariposa no volaría ya: se expresaría volando, posándose. Un ignoto, aromado mundo de fantasmas se manifestaría por sus alas de cirio con vehemencia macabra hasta rompérselas. Y había sido un día de peso, con fuerza de gravedad, con palabras de un solo significado, sencillas, sólidas; con el sol en lo alto, con el aire templado, alegre; con la comida sabrosa, buena. Un día solamente humano, a ras del mundo. Una maravilla. Un milagro. Se levantó. No permitiría hoy el morbo de aquella mariposa. Le iba en ello el recuerdo sano, redondo, de un día, la paz aún de unas horas. Arrojó con fuerza su pañuelo al techo varias veces. La mariposa cayó sobre la cama. La echó al suelo de un manotazo. La pisó. Luego, con el pie, la empujó debajo de la cama, no dejó ni rastro de su polvo dorado. Se sentó. Esperaba algo. No sabía qué. Le parecía haber abierto y leído una carta que no iba dirigida a él, haber aniquilado brutalmente lo que no entendía, haberse puesto en el camino de otro. Le pareció que los retratos le miraban más. ¿Había solo matado una mariposa o había matado algo de su mujer, lo escatológico, lo ultraterreno, su mitad oscura? Se dirigió resuelto a la ventana. Alzó la persiana con ruido, rápido, hasta arriba; cambió de sitio unas cuantas revistas, encendió un aplique, justo al espejo. Quería cambiar «de postura» a la habitación, echar tierra encima. Entraba un airecillo confiado, cálido. Se quitó la americana y salió del cuarto. Ella ponía la mesa. Ensimismada, tranquila. Se acercó él despacio y le rozó el cuello con un beso por haberle hurtado, matado, la mariposa.

martes, 2 de octubre de 2012

"Miedo real" (5/12)

ACEN (Asociación cultural de escritores noveles), en el marco del II Concurso de microrrelatos que organiza, ha elegido entre los 10 finalistas 1 Microcuento con Chinchetas, Miedo real, que además va a formar parte del libro solidario Bocados sabrosos II, cuyos beneficios de venta irán destinados a A.F.A. (Asociación de familiares de personas con la enfermedad del Alzheimer y otras demencias de Castellón) para realizar actividades socio-culturales dirigidas a personas mayores.  

Felicidades a la ganadora, Raquel Villanueva y gracias a los editores de ACEN. 



domingo, 30 de septiembre de 2012

"Atracción", "Resistencia", "Insectos", "Contactos"... [et al.] (12/12), en Narrativas

Narrativas. Revista de narrativa contemporánea en castellano publica en su número 27 de octubre-diciembre de 2012: Atracción, Resistencia, Insectos, Contactos, El producto más vendido de la sección, Nostalgia, Escena del crimen, Consejos para, Firme decisión y Espíritu analógico.

Agradezco la oportunidad a los editores de la publicación y a su coordinador, Carlos Manzano. Puedes descargarte el pdf del número 27 de la revista, y todos los anteriores, en www.revistanarrativas.com



viernes, 28 de septiembre de 2012

Antonio Serrano Cueto (1965, Cádiz, ESP)

La venganza


Un hombre toma el sendero, se adentra en el bosque sin luna, conoce el lugar exacto al que se dirige. Lo ha rondado muchas veces durante cinco décadas, sin atreverse a hacer lo que esta noche tiene decidido. Todos estos años desoyendo la voz que le exigía desenterrarla, temeroso de que aún pudiese encontrar en ella algo de vida, un olor familiar, el tacto de siempre, un destello inesperado. 

Hunde la paleta, suda, le palpita el corazón enfermo. La pistola parece más pequeña que entonces, está templada y tiene el cañón repleto de tierra. Con una ramita hurga en la boca, deshace los pequeños grumos, la limpia hasta el fondo, liberándola de la muda complicidad que le ha permitido vivir impunemente hasta la vejez. Pero el arma, lejos de perdonar, emite un reproche que relampaguea en la espesura del bosque.


Seducción
Antología del microrrelato español (1906-2011): el cuarto género narrativo, 2012

Voluptuosa. Señora del aire y del espacio. Así era plantada delante de mí, tan cerca. Tanto, que me resultaba imposible escapar a la indómita redondez de sus pechos. En esas situaciones uno no sabe qué hacer con la mirada. Tontos miedos de ultimísima hora, porque ella, organista doctorada, estaba en lo suyo, preparando los instrumentos para extraer la música de mis entrañas. Y yo tumbado en esa postura inerte, con la mirada vertical clavada en el blanco perpetuo del techo. Cuando al fin acercó el escalpelo a mi frente, me hice el muerto por pura vergüenza. Y aun así se me abrieron las carnes.


Para ser dos

Se rozaron en la puerta del mismo cine, cerrado ya el crepúsculo otoñal, pero no lo supieron. Compartieron la misma mesa en la misma terraza del bar, bajo la sombra colgante de los naranjos, pero no lo supieron. Durmieron en la misma cama del mismo hotel parisino (el Sena soñaba a su antojo), pero no lo supieron. Corrieron parejos por la arena de la misma playa, sus sombras fugaces a porfía, pero no lo supieron. Lloraron las mismas muertes, idénticas ausencias encorvaron sus cuerpos, pero tampoco lo supieron. Les faltó participar del mismo tiempo, porque para ser dos no basta la acercanza fantasmal en el espacio.


Anábasis
Fuera pijamas, 2010

Desde que hago el amor de la mano de Virgilio, siento que mi vida sexual es plenamente satisfactoria. Es una de las consecuencias de mi devoción por Dante. Al iniciar el descenso a la cueva oscura, me dejo guiar por el poeta mantuano a través de las primeras sombras infernales. Mientras descendemos por la pendiente del Inframundo, compadeciéndonos de la aflicción de los desdichados que allí moran entre lamentos, me digo para animarme que un gran gozo por venir bien merece este dolor pasajero. Luego un fogonazo de luz me recibe empapado en la orilla de una playa y comienzo la subida hacia la cumbre por los peldaños de la purgación y la esperanza. Como Virgilio me abandona para regresar a la confusa morada del Limbo, continúo el viaje solo, suspendido en volandas hacia el centro de la rosa donde palpita el corazón del fuego cegador. Ya mi Beatriz acaricia el final de su espera, me abraza y muerde con sus labios los míos, ya siento muy cercano el Empíreo, ya me remolinea el vórtice que ha de proyectarme, exhausto y renovado, de vuelta a la soledad del dormitorio. 

Blog personal: El baile de los silenos

viernes, 21 de septiembre de 2012

Chinchetario I: "Chupetón", "Hervidero"... [et al.] (9/12)

Chupetón 


Me acosa en público. Me besa donde más delata, donde más escuece. Se aprovecha de mi pudor y me atiborra de mordiscos. Mi madre ya sospecha. He decidido seguirle el juego, a ver hasta dónde llega. Ahora temo la reacción de la gente cuando tropiecen en el pavimento con los primeros trozos de mi cuello. 


Hervidero

El mundo ve una multitud fanática y visceral que clama venganza contra los autores de la caricatura de Mahoma. Mahoma ve una caricatura del mundo. 


Incredulidad 

Unos manifestantes no gritan, cantan. Un político dimite. Un informativo abre con la que llaman una importante noticia de portada. Un espectador apaga la televisión. Unos niños juegan en la calle. Los centros comerciales cierran. Las gentes huyen al campo. Se prescinde del teléfono móvil. Las noches son más cortas, los días más tranquilos. Llegan las fiestas y unos cuantos no cantan, gritan. Uno se ofrece como alcalde. Al día siguiente, se abre un periódico local. 


Notaría 

Firme aquí y aquí. Queda constancia de que usted no me necesita. 


Carnet de vacunaciones 

Alvarito Seisdedos García ha sido vacunado contra: 
-La frustración y la injusticia (administrada al nacimiento). 
-La alienación y la resignación (en dosis creciente hasta los 8 años de edad). 
-El despecho (la edad mínima para su aplicación son 10 años de vida). 
-El paro y el fracaso profesional (la última dosis no debe aplicarse mucho después de los 18 años). 
-Los niños que no recibieron frustración al nacimiento deben recibir 3 dosis de estrés y 5 de sinsentido. 
-La Academia Española de Pediatría recomienda la aplicación anual de la vacuna contra la infelicidad. 


Habanera 

Mecido por la melodía de una habanera, Domingo se perdió en un sueño plácido y verdadero. Fue su esposa quien apagó la radio. 


Embalaje perfecto 

Como no había manera de abrir el enorme regalo de nuestro hijo, le colocamos un mantel y pusimos la tele encima. Él nunca preguntó por él. Nosotros tampoco. 


Tuberculoso 

En el cole le pusimos así porque era gordo y redondo como una patata. Cuando la profe se enteró, nos castigó. Decía que era una enfermedad muy grave. Pero ya era tarde para retirar el mote, lo teníamos frito. 


Agallas 

Respiré hondo y me acerqué a ella. Le di el ansiado beso. Ella me dio un tortazo. Y yo, tan valiente, me atreví a pegarle un puñetazo en la nariz y a dejarla sangrando por todo el patio. 


Sonámbulo 

Por las noches se levantaba y se creía salteador de caminos. Por las mañanas, había huido con el botín. Nos reíamos mucho los hermanos hasta la noche en que nos despertó el tiroteo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Chris Stevens (Doctor en Alaska / Northern Exposure, CBS, 1989-1995)

Chris es nuestro locutor local. Un ex-convicto, autodidacta, ministro laico con una pasión por lo trascendente.



«Chris por la mañana» en la 5.70 de la onda media. La voz del condado en la K-OSO:


«En ese estado de lucidez alucinada no solo vieron las imágenes de sus sueños, algunos vieron las imágenes soñadas por otros», eso es de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, y parece que hay precedentes de este intercambio de sueños.


Quiero decir, ¿será así ahí fuera? ¿Quizás soñemos constantemente los sueños de otros? ¿No será que el mundo del subconsciente sea realmente colectivo? ¿No son tus miedos mis miedos, no son tus deseos mis deseos? ¿No bebemos todos de la misma copa humana?


Esto es lo que Carl Jung decía al respecto: «Toda conciencia separa, pero en los sueños tomamos la apariencia de un hombre más universal y verdadero y eterno que habita en la oscuridad de la noche primitiva. Allí él sigue siendo eterno y lo eterno está dentro de él, indistinto de la naturaleza y carente de todo ego. De estas profundidades que todo lo une emerge el sueño, sea infantil, grotesco o inmoral».


Chris Stevens: ¿Qué pasa, has renunciado a la pintura? Pensé que lo llevabas estupendamente.

Holling Vancoeur: Ahora ya no me hace ilusión.

CS: Ilusión... Puede que sea un desánimo pasajero; las típicas dudas del temperamento artístico.

HV: Ese no es el problema, Chris. Por mucho esfuerzo que invierta en mis pinturas no creo que se puedan calificar como «arte».

CS: ¿Qué es arte, Holling? ¿El de Da Vinci? ¿El dadaísmo? ¿Si envuelves la torre Eiffel en papel higiénico, eso es arte?
HV: Yo no sabría darte una definición exacta, pero quizá Maurice sea capaz de explicártelo con más precisión.
CS: Ya. Me sorprende que te dejes influir por sus opiniones porque él no es quién para juzgar tus aptitudes. ¿Tanto te afecta su crítica?
HV: Escucha, empecé a pintar porque disponía de tiempo libre. Lo probé después de nacer la niña y estaba tan entusiasmado que llegué a pensar que de hecho tenía talento...
CS: ¿Y ahora crees que no?
HV: La verdad es que Maurice me echó un jarro de agua fría.
CS: Comprendo el problema que tienes, Holling. Estás confundiendo el producto con el proceso. A la hora de evaluar muchas personas se refieren al producto al margen de que les guste o desagrade. Eso no es arte, es el resultado del arte. El arte, según el grado en que podamos valorarlo, y no sé si podemos, es un proceso, ¿no? Y empieza aquí, con esto [señala su cabeza] y con estos [sus ojos]. Como dijo Picasso, el puro acto plástico es secundario. Lo que en realidad cuenta es el drama que acompaña a ese acto. El momento exacto en el que el universo se desmorona y encuentra su destrucción. 
HV: Bueno... Me animaría que la gente apreciara mis esfuerzos.
CS: Sí, por supuesto, y precisamente conviene que los dediques al proceso de pintar en vez de centrarte en el resultado.

martes, 14 de agosto de 2012

Arthur García Núñez, "Wimpi" (1905-1956, Salto, URU)

La aceituna del medio 
La calle del gato que pesca, 1978



El saber y la cultura son dos cosas distintas. 



El saber depende del número de conocimientos que un hombre ha adquirido. Es una cuestión de cantidad. 

La cultura depende del modo en que el hombre se conduzca. Es una cuestión de calidad. 

Hay sabios que cuando abandonan la biblioteca, el laboratorio o el anfiteatro, no saben qué hacer. Son sabios incultos. 

El médico sabio, por ejemplo, se nota en la forma cómo cura a un enfermo; el médico culto se nota por la forma en que lo trata. 

Hombre culto es aquel que con la misma capacidad que cumpliera su tarea profesional, cumple, luego, su tarea de persona. 

En el consultorio el médico, en el bufete el abogado, en la cátedra el profesor de historia, utilizan un saber. Pero, luego, ante el semejante que no esté enfermo, que no estudie historia, demuestran —o no demuestran— su cultura. 

En una observación panorámica, la cultura es muy parecida a la buena educación. 

No puede considerarse bien educada a una persona sólo porque levante el dedo chico al tomar la cucharita del helado. 

El no hacer ruido con la sopa, el no atarse la servilleta con un moño en la nuca, son condiciones necesarias de la buena educación, pero no son condiciones suficientes. 

Debe entenderse por buena educación el resultado de una integración de educación; la sentimental, la espiritual, la mental, la moral. 

Cuando el hombre está bien educado para esas cuatro posibilidades de su volcarse en el mundo, es un hombre bien educado. Un hombre culto. Porque no solamente no le da vuelta los botones al otro mientras le habla, sino que, además, se halla capacitado para situarse —con beneficio para sí y sin perjuicio para los demás— ante el mundo y la vida. 

Un ingeniero culto es el que, además de saber construir un puente que no se caiga, pincha la aceituna del medio porque sabe, también, que las otras aceitunas, rodeándola, no la dejarán escapar.


El maltratado 
El costumbrismo (1910-1955), 1980

Licinio Arboleya estaba de mensual en las casas del viejo Críspulo Menchaca. Y tanto para un fregado como para un barrido.

Diez pesos por mes y mantenido. Pero la manutención era, por semana, seis marlos y dos galletas. Los días de fiesta patria le daban el choclo sin usar y medio chorizo.

Y tenía que acarrear agua, ordeñar, bañar ovejas, envenenar cueros, cortar leña, matar comadrejas, hacer las camas, darles de comer a los chanchos, carnear y otro mundo de cosas.

Un día Licinio se encontró con el callejón de los Lópeces con Estefanía Arguña y se le quejo del maltrato que el viejo Críspulo le daba. Entonces, Estefanía le dijo:

-¿Y qué hacés que no lo plantas? Si te trata así, plantalo. Yo que vos, lo plantaba…

Esa tarde, no bien estuvo de vuelta en las casas, Licinio- animado por el consejo del amigo- agarró una pala, hizo un pozo, planto al viejo, le puso una estaca al lado, lo ató para que quedara derecho y lo regó.

A la mañana siguiente, cuando fue a verlo, se lo habían comido las hormigas.

miércoles, 18 de julio de 2012

"Casa de agua" (7/12)

Entró a vivir a la casa de agua. Ahora nada.



"Intento fallido" (7/12)

El suicida no pudo ahorcarse. Aún le quedaba cuerda para rato.

"El sentido" (7/12)

Mi cosmos es inestable. Del margen, surge un sólido recuerdo.


"Musa" (7/12)

Diversos vapores forman la realidad. Un suspiro tuyo me inspira.

"Ley natural" (7/12)

Bebió con sed. La tierra se la tragó con hambre.

"Democracia" (7/12)

De líder en ventas a presidente electo. Imputado por abuso de la estadística.

"Crueldad infantil" (7/12)

Aprovechó el recreo para dormir. Despertó lleno de hormigas.

"Revisión aporética" (7/12)

Aquiles venció a la tortuga. Zenón sabía que estaba muerta.

"Arranque de furia" (7/12)

La niña, indignada, la tomó con la flor. Lloró doblemente.

"Amor verdadero" (7/12)

Olvide a Platón y aprenda a escuchar sin dar consejos.

"Odio verdadero" (7/12)

Olvide el término medio. Aconseje sin antes escuchar. No aprenda.

"Test de orientación" (7/12)

Mírese la nariz. Si la ve bien, tenga cuidado con la puerta.

"Espíritu analógico" (7/12), en Narrativas y en Pseudònims

El fantasma apareció ante la audiencia. Ningún televisor consiguió sintonizarlo.

*Publicado en Narrativas. Revista de Narrativa Contemporánea en Castellano, Número 27, Octubre-Diciembre de 2012.
*Publicado en Pseudónims, 48, octubre, 2013. Tema: DESFASE.  

"Más allá de las notas" (7/12)

Déjame invitarte a una canción. Te acompaño hasta la melodía.

"Mujer frívola" (7/12)

Para ella, nada importa. Para nada importa ella.

"Una mirada angelical" (7/12)

De inmediato quedé prendido en su vuelo de alas transparentes.

"Rivalidad" (7/12)

Miraba tanto al espejo que el peine se puso celoso.

martes, 17 de julio de 2012

"Lector ejemplar" (7/12)

Este escritor me da sueño. Yo le doy mi paciencia.



"Hora punta" (7/12)

Con el tren atestado, se cerraron las puertas y el andén arrancó.

"Precaución" (7/12)

En los microcuentos, la imaginación se comprime en formas geométricas.

"Aprendices" (7/12)

¡Manos arriba! Un delincuente apuntaba. El otro dictaba planes infalibles. 

*Aprendices ha resultado ganador por votación popular en el II Concurso de Microrrelatos de L'illa dels Llibres de la categoría A, relatos con menos de 140 caracteres. 

Enhorabuena a los restantes ganadores y gracias a quienes me han votado y a Jordi Milian, director de la revista digital.


"Enemigo" (7/12)

Ámame hasta que no recuerde por qué te odio tanto.

"Ciertas edades" (7/12)

¡Fantasma!, me dicen, pero ya no saco un mísero “uh”.

"Definición de horror" (7/12)

Una hoja de tilo cae sobre una mesa de cristal.

"Visto y no visto" (7/12)

Pudo meterse de nuevo en la vida, justo lo que tardó en…

"Limpieza casera" (7/12)

Las pelusas formaban montones. Muy ordenadas, enfilaban hacia el recogedor.

"Carpe diem" (7/12)

Por lo que más quieras, déjame disfrutar la última frase.

"Algo sobrenatural" (7/12)

Venían de las galaxias más cercanas a conocer al terrícola.

"Precauciones" (7/12)

El sol de agosto nos aplasta. Mamá me abrocha el abrigo.

Armas de mujer (7/12)

Con acento soleado, me insultaste desde el balcón. Me enamoraste.

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martes, 10 de julio de 2012

"Notas para la composición de Emma Zunz" (7/12), en Manifiesto Azul

El hombre, sueco o finlandés, no hablaba español. Era un marinero soez y de talla media. Que fuera extranjero es clave, por lo ajeno; y también marino, porque, en cada nueva ruta de barco, se aleja progresivamente de Emma, igual que el recuerdo de su padre, y además evitaría futuras investigaciones policiales. 

La joven protagonista, Emma Zunz, presenta problemas de comunicación (vive sola), sobre todo con los hombres. Su comportamiento maníaco-depresivo proviene de un trauma de infancia: vio a su padre violar a su madre. La fábrica donde trabaja se torna el perfecto laberinto psicótico, de ahí su actitud confusa, tendente al repudio de sí misma y de su patrón (guardo la verosimilitud si evito que Emma narre en primera persona; mi historia exige la organización racional de un narrador omnisciente). 

Las motivaciones de Emma, aún virgen, oscilan entre la atracción y la repulsa. Íntimamente quiere ser poseída por su patrón-padre (complejo de Electra), pero externamente pretende eliminarlos (complejo de Edipo). Con Emmanuel Zunz de fondo, quedan explicadas las relaciones con el marinero y el patrón: el primero es la coartada del crimen; el segundo, consumación. 

El asesinato plantea entonces el valor moral del acto. En este sentido, creo necesario diseminar términos religiosos en el texto: justicia, sacrificio, impiedad, arrepentimiento… entrelazados con un vocabulario «del horror»: asco, oprobio, miserable, obscenidad… que diseñen una atmósfera de culpa y castigo. Este lenguaje simbólico ha de tener un referente objetivo en anécdotas concretas (ejemplo: losanges, casita de Lanús) para que los abusos sexuales (madre-pasado e hija-presente) coincidan en la perturbada psiquis de Emma y actúen como motivo desencadenante de la historia.

Finalmente, son preferibles la alusión y el indicio antes que una lectura lineal. Dispondré los materiales narrativos de acuerdo a controladas ausencias de contenido. Evitaré pisar la interpretación del lector. 

*Escrito para el Certamen Internacional de Microrrelatos "Los alephs". Los textos no debían sobrepasar las 300 palabras. De tema libre, tenían que comenzar con la frase: El hombre, sueco o finlandés, no hablaba español…, sacada del cuento “Emma Zunz”, incluido en El Aleph, de Jorge Luis Borges.

*Formó parte del fanzine literario Manifiesto Azul, 13, editado por la asociación Colectivo Iletrados. Desde este enlace se puede encontrar la versión electrónica (p. 53).

domingo, 1 de julio de 2012

"Por escrito queja una" (7/12)

Se habían quedado las aceras desdentadas
Juan José MILLÁS

...de será gallinas cosmos el, carajo qué. 
Julio CORTÁZAR 

Lo indignante dentistas estos modernos es de. Sucedió mí, va rápido te doler no, muy confías en, siéntate a. Iniciativa asentí ningún la, pero curioso doctora tomó Lasierra apellido momento en la. Y pinchazo blandiendo una se acercó agudo a descubierto, ya en la jeringa encía mí está, y yo la anestesia indefenso. 

Escupe, labios de agua segundos después el, beba, y separador para que sostiene me, palanca y elevador como dice utilizar el. ¡Plop!, fuera no te está unos, sangre engañé y no hay, general no puntos días a, hay casa ya que verdad, sorpresa antibiótico qué. 

Desde quizás muela entonces, grabada he aquella lógica, perdido en la discursiva. Gravedad con palabras cómo, asunto del explicar trabajo que la. Hoja posible fui, y reclamaciones poner no una de. Así es claro que, coño, me pagar sin.

viernes, 22 de junio de 2012

"Señales" (6/12)

«Mañana volveré —dijo al fin—. A la misma hora.» Y efectivamente así fue. Cada día Jacinto corría a conectarse al Messenger con la esperanza ilesa por encontrar a su amada en estado «Conectado». Pero un día más, nada. ¿Y no podía salir a su encuentro, buscarla, encender la hoguera del náufrago, desplegar el material reflectante? Aún Jacinto no había comprendido que su amor ya solo se componía de recuerdos, que los discursos comunes flaqueaban y que hundirse en la indeterminación era quizás la única salvación al presente. Como el náufrago que no enciende fuego cuando ve pasar el avión.

miércoles, 20 de junio de 2012

"El producto más vendido de la sección" y "Presunto" (6/12)

El producto más vendido de la sección

La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha. Entradas considerables, barriguita cervezera, ombligo ancho cercado de pelos, talones ásperos, exigua flexibilidad y lloros contenidos. En el asilo de ancianos, causan furor estos muñecos modelo bebé adulto. 

*Publicado en Narrativas. Revista de Narrativa Contemporánea en Castellano, 27, Oct.-Dic. de 2012 


Presunto 

-La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha. Es lo que tenemos. Tendrás que hacerle reír o darle un beso. 

Al decirlo, Cabria se percata de la faena. Sabe que no va a funcionar el fingimiento. Le ronda la cabeza un retiro soleado. 

En el lugar acordado, el agente Belmonte espera con un café frío. Todas las risas le parecen roncas; todas las barbas, ásperas… ¡Un momento! El más viril, el más rudo de los hombres entra derecho a la barra y se sienta toscamente junto a Belmonte. 

-¡Ponme un gin tonic, maricón! 

Su sonrisa le delata.

jueves, 14 de junio de 2012

Pablo Gutiérrez (1978, Huelva, España)


Y por eso, embobarse con las cremalleras que de izquierda a derecha corren y descorren la playa es tan sublime como hacer sonar los címbalos alrededor de un sembrado de habas hasta que te sangren los dedos.
Si ninguna palabra tumba a nadie
si las líneas punteadas que hay al final
del manual están contadas,
si eso es lo estipulado           
voy a
devorar mi ración
de antimateria
antes de
desaparecer
Yo, nadificando, nadificando en la nada.

Fragmento de Rosas, restos de alas (2008)

miércoles, 13 de junio de 2012

"Consejos para" y "Precauciones" (5/12)

Consejos para 

Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte. ¿No pretenderás tocarla así? Vamos, date prisa que se. No hay que hacerla esperar, que se le va el. ¿Ya? Quita esa cara de bobo, hazle un gesto desde, que se note que. Quítate la ropa. Despacio. Más despacio. Pero no la tires a. Eso es. No apartes la mirada de ella, que sepa quién. Acércate insinuante, acaríciala suavemente. He dicho suavemente. Pero, hombre, con más, que parezca que. Abrázala con ternura. Poco a poco, animal. Así. Mejor. Ahora es el momento: hazle tu consulta a la almohada. 

*Publicado en Narrativas. Revista de Narrativa Contemporánea en Castellano, 27, Oct.-Dic. de 2012


Precauciones 

"Por lo que más quieras lávate bien esas manos antes de acostarte". Soy médico, pero es mi hija quien insiste en prevenirme. Nos lavamos juntos, callados: es nuestro ritual. 

Fue por soñar puntualmente con mi mujer. Intuía su llamada desesperada, andaba por calles oscuras. Entraba en un garito mugriento. Al fondo del pasillo, aire viciado. Desconocidos rodeaban a mi esposa embarazada, visiblemente agotada. Abrían paso a mi bata blanca. Me arremangaba, y en aquellas sucias, penosas condiciones asistía el parto… 

Cada noche cumplo el ruego de mi hija. Cree que, si el sueño se repite, podré salvar a su madre.

Noni Benegas (1947, Argentina)

La melancolía 

Si soy feliz, ¿por qué yo no me entero? 
¿por qué el matiz entre mejor y apenas 
no alcanza a desligarme de mis penas 
y estando bien también me desespero? 

Si tengo mucho, ¿qué otra cosa espero? 
y si poco, ¿por qué busco sirenas, 
y bailo atada a un mástil con cadenas 
al son de falsas letras que no creo? 

¿Por qué no hago una playa de este piso 
si tanto quiero arena, sol y luna 
y mágica adivino tras la duna 

la noche con sabor a paraíso? 
Ese vaivén del alma es porque añora 
el recuerdo de un algo que ella ignora.

Las entretelas sedosas, 2002

martes, 12 de junio de 2012

Encarna Yedra (1956, Utrera, España)

Flores azules de Van Gogh
(Acuarela sobre cartulina)



Flores de Nochebuena, Francisco Urbina
(Acuarela sobre cartulina)

miércoles, 30 de mayo de 2012

"Un crimen culinario" (5/12)

–Además, el pollo rebozado siempre humea demasiado. El sospechoso tuvo que encender el extractor para rematar la faena. Tenemos su huella en el botón. 

El detective Cabria aparta de un soplo su escaso flequillo. 

–Pero no tenemos nada concluyente, ni humo en el techo, ni salpicones de aceite requemado. Ese tipo no era un principiante. 

–¡Jefe! –interrumpe el agente Belmonte– Los chicos han encontrado sacos de patatas congeladas y varias latas de Coca-Cola. Y kétchup, del barato. 

Cabria medita entrecejo arrugado. 

–¡Suficiente! Precintadlo todo, valdrá como prueba. Le caerán unos cuantos años por posesión y consumo de comida rápida.
*Publicado en Narrativas. Revista de Narrativa Contemporánea, 27, Oct.-Dic. 2012