...blog personal de rubén rojas yedra

sábado, 19 de febrero de 2011

"Ensayo para un fin" (5/06)

A Modest Cuixart
y su espacio Marró

Los hombres mueren 
porque no son capaces de unir 
el principio [archen] con su fin [Télei].
Alcmeón de Crotona
 …comienza entonces el Juicio Final, y su Visión es contemplada por el Ojo Imaginativo de Cada Uno según la situación que ocupe.
William Blake

Entonces todas las almas de crédito resbalan y se precipitan sin remedio al abismo del fuego fatuo, mientras el alma de Domingo Roivás, descrédita y aturdida, queda pendiendo de un hilo aguardando nuevas reestructuraciones celestiales. El alma de Domingo vigila en la oscuridad y aprieta los párpados para aguzar el oído. Sin atreverse a estirar del hilo por si cae alguna sugerencia apropiada, transitan segundos que se agrupan en una disquisición: yoga o joga según el idioma. Traga saliva y no solo atiende al fungoso accionamiento de su esófago sino que advierte un inesperado picor en su oído, picor que se traslada a la lengua por culpa de los malabarismos que esta ejecuta para la correcta dicción de tan desiguales letras. Ceremonia o (proto)colo que transcurre temporal en su acepción más resbaladiza, que acoge, disfruta y abandona en distraída espera, junto con otros protos de incontestable fealdad. Por eso, para examinar su protohallazgo con mayor detalle, el alma de Domingo utiliza una caja de rotuladores Carioca y un paquete de folios decorados al trasluz por un tropel de galgos en carrera: prototipo, protogénito y protocnología, garabatea alborozado, y así continúa derruyendo ensimismado significados lingüísticos, ensamblando significantes con su más deslucido prefijo hasta la fecha. Entonces oprime los párpados y sus pieles se agolpan en una disquisición: tragar saliva o seguir el protocolo inesperado sin ejecutar el correcto mecanismo de su picor. Con esto, sorprende a sus galgos pronunciando yoga al trasluz sin mayor maniobra y ajenos a la hecatombe de protos. Así, hurgando en el oscuro presente, acrédita y desturdida, el alma de Domingo Roivás anhela la precipitación de las almas todas a un hilo para poder así depender de un orden que le libere de tamaño ensamble cíclico.
Marró (1949), óleo sobre cartón. Modest Cuixart

"La creación del conflicto (nueva teoría del destino)" (2/07)

La noción de avance como un camino de grava en un jardín de conflictos: plan naturalista de la culpa que una buena parte de los sopistas, seres dispersos como gotas de hisopo, aceptan como abjura ideal ante un entorno abrevado de hostilidades. Se agita el mundo con un fondo de tragedia, loco envite contra el tiempo, que saca una mano alertando los movimientos confusos. ¿Cómo hallar una explicación a nuestro comportamiento cuando nos dirigimos con tal enviscamiento hacia el desenlace? Si en una sucesión tal (bochorno, espalda sudada en tapiz de cuero, cloaca de Alicia y pensamiento sabor maravilla) hallamos la abstracción en la cola (nunca maravillosa idea, Alicia, embudo al cuero, sudor, espalda y canícula en la siesta, pues el calor no es conflicto sino estado natural) igualaríamos la idea con el fin. Si el fin es conflicto, la idea es conflicto, conflicto infuso que surge del estado natural: calor, siesta, dispersión. Calidad etérea, inmaterial e incorpórea en el origen para impulsar el error, encrespamiento en el torbellino de la realidad. Más claro aún: tedio de donde se evapora el bostezo para dejar paso al sueño, manifestación insurrecta del pensamiento, en lo que se conoce como el primer apuro de la existencia humana, ser (humano) no siendo y sin embargo pensando, pues el material onírico procede de la vacua representación que de la realidad se convoca en la mente. 

Terrible tarea la de cargar con las carpetas del divorcio o la de superar un subterfugio nevado con la ayuda de la niña de mis ojos, y de los de todo el pasillo, ¡menudos pechos! Tiene que ser algo rápido, que no se note, como un rediseño de lo ya vivido, un repaso breve al pasado. Entonces la sucesión es vertiginosa, sin parar de dar vueltas (trance), y de repente, ¡tachán!, ahí está el desmadre, de nuevo problema irresuelto del final. Vamos a ver; tenemos una panoplia de cacharros: carpeta, subterfugio, ojos, pechos, pasillo, rápido, repetición, breve y pasado; una vez más de lo corpóreo a lo inmaterial, del cráneo a la mente, del estado natural a la idea. Hemos llegado a la trastienda de los días, donde una luz cenicienta nos indica el no-tiempo y un movimiento apelmazado el no-espacio, y lo hemos hecho inopinadamente, como al copiar precipitadamente en un examen, y otra vez nos da error. Agobio, excitación y velocidad hierven en el estado natural, las burbujas exhuman el trance referido y ya tenemos el error en forma gaseosa, ¿a quién le importa el elemento?

La noción de avance como un camino de grava en un parque de conflictos, nuestras vidas como bebés recostados en el carrito, el hastío y el apresuramiento como perversas madres impulsándonos por las estradas del jardín, burlando las prohibiciones, pisando el frío césped, internándonos en parajes ignotos, perdiéndonos al fin…

"Modelo de perversidad" (02/06)

El centro comercial había quedado en penumbra por unos instantes. Los compradores desatendieron la colecta de artículos en aquel lugar entre pasillos donde fueron sorprendidos por el furtivo apagón. Sus perfiles, atezados en la media luz, dibujaban ahora rasgos del todo umbrosos: un atisbo de recelo parecía urdirse en sus instintos. Había sido una interrupción en el sistema eléctrico, quizá alguna caída de corriente, pero la imprevista oscuridad usurpó misteriosamente la confianza de los clientes que, con una mezcla de celeridad y fingida calma, desecharon ultimar sus compras y se precipitaron sobre las cajas, a fin de escabullirse de tan funesto lugar. Pero lo que subsistió el luminoso intervalo, imagen de una turba pávida y confusa, sólo podría considerarse un retoque del Altísimo pues la luminiscencia volvió a declinar conminando al más absoluto quietismo. Los primeros gritos arrollaron la aparente entereza de la sala, arengando violentamente a los presentes, cuyo abierto espanto se extendió impetuoso en cada pasadizo, provocando fuertes colisiones y caídas al piso. Los envases de los alimentos pasaron definitivamente por armas en manos de cada sujeto contuso que, enloquecido por el miedo, golpeó con saña a cada semejante inerme que sospechó cercano alumbrando para siempre de sangre todos los pasillos del supermercado.

"Una voz radioafónica" (04/10)

En homenaje a las Hormonas Radioafónicas

Toda mi vida intentando demostrar a los demás y a mí mismo que no soy un fracasado, sino todo lo contrario, un profesional de ideas brillantes y con un talento especial para comunicarlas lúcidamente a través de las ondas, invirtiendo toda la vida, y ahora que tengo mi propio programa en la radio, que es líder de audiencias, ahora que todas mis ocurrencias entretienen o emocionan a los oyentes de media España, a mis padres, tan lejanos ya de mí, no les interesa reconocer en mi voz la de su locutor favorito, lo que me lleva a pensar que quizás haya fracasado como hijo.
*Participó en el 4º Concurso De MICRO-RELATO ONDA POLÍGONO Tema: Referente a la radio. Máximo 107 Palabras.

miércoles, 16 de febrero de 2011

"Último interrogante" (01/10)

Mira que no me gusta que me pregunten porque yo no lo sé bien, pero se cuenta en no sé qué majadería del hinduismo, que a uno le obligaron a elegir entre la mortalidad o una vida eterna entre campos de arrozales y playas ocultas, sobre alfombras de burbujas y bajo un cielo de guisantes, con los labios de fruta y la nariz de goma, así, sin más cosa, y que aquél decidió que ni lo uno ni lo otro, sino que mejor le dejaran como estaba, que ya le iba bastante bien, soltero y sin compromiso, y que además no quería saber de explicaciones alegóricas ni de cuestiones esotéricas de tres al cuarto, así que se pasaron la existencia preguntándole si no le interesaba alcanzar el conocimiento último y esas majaderías del Vedanta, y una y otra vez, y él que por favor, que ya estaba un poco harto, y que ni sabía ni quería saber, y que no iba a elegir ni una cosa ni la otra porque ya le iba bien así, pero al final siempre acababa contando una historieta de uno que al parecer le dieron a elegir…


*Participó en el III PREMIO ALGAZARA DE MICRORRELATOS. Extensión: 1000 caracteres máximo, espacios incluidos. Fue elegido para formar parte de Cuentos alígeros, VV. AA, 2010.