Matador (P. Almodóvar, 1986)

Dos agentes de policía golpean la puerta de una vivienda:
-¡Ya va!- desde dentro.
-Qué bien huele, ¿eh? -mientras esperan- A pintura...
La puerta se abre, aparece una señora.
-¿Qué quieren?
-Policía.
-Policía.
-Sí, ya lo veo, ¿y qué?
-¿Vive aquí Eva Soler?
-Pues claro. ¿Para qué la quieren?
-Anoche la violaron y hemos descubierto al violador.
-¡Huy! ¿A mí hija? ¡Para nada! Me lo hubiera comentado... Lo siento, otra vez será.
La señora intenta cerrar la puerta pero un agente la detiene.
-Un momento señora, alguien llega.
Se ve a lo lejos a Eva Soler, en albornoz y con un rasguño en la mejilla.
-Mamá, ¿pasa algo?
-¡Nada! ¡Vete a tu cuarto!
-¿Cómo que nada? -interrumpe el policía- ¿Y esa herida de la cara? Venga usted un momento.
Ya junto a ellos.
-Anoche me resbalé en el barro.
-¿No se acuerda de la tormenta que hubo? ¡Menudo chaparrón!
-¿Usted no se da cuenta de que si protege a ese individuo puede volver a violarla?
-Primeramente, ese tipo no me violó...
-¿Lo ve?
-...Y como vuelva a ponerme las manos encima, le castro.
-¡Menuda es! -dice su madre.
-Acompáñenos a comisaría. Tiene que declarar.
-¿Pero cómo quiere que vayamos con usté teniendo la casa manga por hombro como la tenemos? Mire, estoy blanqueando y estoy haciéndolo sola porque no tengo a nadie que me ayude y...
-Por favor, señora. No insista.
-Yo no puedo acompañarles porque tengo un casting -argumenta la hija.
-Tenemos un casting, por si fuera poco que la casa esté empantaná...
-¡No insista señora! ¡Cállese!
-No me chille, porque le puedo meter un paquete...
-Será sólo un momento, señora -la tranquiliza el otro agente.
-Si no les importa esperar... Tardaremos media hora o así en arreglarnos. Porque no querrán que vayamos hechas unos mamarrachos a toda una señora comisaría -mientras se aleja con la hija.
Lejos de los agentes, en confidencia con su hija.
-Lo peor no es que te violen, ¡es que se lo tienes que contar "de pe a pa" a todo el mundo...!
Y a los policías.
-¡Pónganse cómodos!