...blog literario de rubén rojas yedra

viernes, 14 de diciembre de 2012

Martín Gardella (1973, ARG)

Un cuento de otro Mundo 

Instantáneas, 2010


Algunos dicen que es imposible que los muertos puedan escribir un cuento. Yo no creo que sea así. He leído cosas extraordinarias que estoy seguro han sido escritas post mortem. Se lo digo yo, que soy un hábil y reconocido escritor (al menos eso es lo que dice mi epitafio).



Infusiones 
Instantáneas, 2010

Todas las mañanas, discuten por cualquier cosa. Si ella prepara té, él quiere café. Si sirve café, él lo encuentra demasiado dulce, frío o muy pequeño, o se le antoja con leche, o prefiere que le cebe un mate. 

Pero, a partir de hoy, ella no quiere discutir más. Satisfará obedientemente todos los gustos de su esposo en el desayuno. Total, cualquiera de las infusiones servirá para esconder el sabor del veneno.


Las visitadoras 
Instantáneas, 2010

Descubrí que las muñecas de mi hermana cobran vida en la madrugada. Abandonan con delicadeza la casita en miniatura de la habitación contigua y entran en la mía, semidesnudas, para colarse en el cajón de mis muñecos articulados. Hago silencio para no molestarlos y, con los ojos cerrados, escucho el sonido del plástico retorciéndose, galopante contra la caja de madera. Media hora más tarde, se retiran sonrientes y despeinadas, con su flexible cuerpo agotado y la misión cumplida. 

El episodio se repite indefectiblemente noche tras noche, aunque hoy, promete ser diferente. Asomado a la puerta de mi cuarto, el alegre rostro plástico de la muñeca gigante que le obsequié a mi hermana por su cumpleaños, observa el grueso candado que coloqué en el cajón de los juguetes, y me guiña un ojo. Todos duermen, excepto nosotros.


Los niños 

El primer día les regalé una pelota, pero pronto me dí cuenta que preferían otros juegos. Después, probé con muñecas, un rompecabezas, un yo-yo. Pero no hubo caso, nada de eso los divertía. Desde que llegaron a mi casa, pasan el día entero en el patio, mirando al cielo. El mayor del grupo asegura que la nave volverá por ellos en cualquier momento.

Blog personal: El living sin tiempo

miércoles, 12 de diciembre de 2012

"Miedo real" (12/12)


—Y al otro lado de la ventana, nada de nada. ¿Lo ves? Ni sueños de hadas ni dragones alados. No tengas miedo: solo hay farolas, semáforos, la carretera, los pisos altos de enfrente, coches aparcados, el camión de la basura...

—Mamá, dime que por lo menos hay un pequeño monstruo azul...

*Miedo real estuvo entre los 3 finalistas semanales del concurso Relatos en Cadena en Hoy por hoy de la Cadena Ser, semana 10-17 mayo. Escucha aquí el fragmento de audio.

*Miedo real fue elegido entre los 10 finalistas del II Concurso de Microrrelatos ACEN. Ha sido seleccionado para formar parte del libro solidario Bocados sabrosos II.

Fotografía: Mercedes Molero

viernes, 23 de noviembre de 2012

Carmen Conde (Cartagena, 1907-1996)

Hallazgo


Desnuda y adherida a tu desnudez.
Mis pechos como hielos recién cortados,
en el agua plana de tu pecho.
Mis hombros abiertos bajo tus hombros.
Y tú, flotante en mi desnudez.


Alzaré los brazos y sostendré tu aire.
Podrás ceñir mi sueño
porque el cielo descansará en mi frente.
Afluentes de tus ríos serán mis ríos.
Navegaremos juntos, tú serás mi vela.
Y yo te llevaré por mares escondidos.


¡Qué suprema efusión de geografías!
Tus manos sobre mis manos.
Tus ojos, aves de mi árbol,
en la yerba de mi cabeza.



Entrega

Guardaré mi voz en un pozo de lumbre
y será crepúsculo toda la vida.

Ya girarán más leves los cuchillos
porque no encontrarán dónde herirme.
Erguida de rocíos negros,
para ti cantaré.

¡Que no me busquen los sin vista,
que no me llamen los ahogados,
que no me sientan los que huyo!

A mi soledad de reflejos,
amor,
sólo tú.


Voy ausentándome de mí...

Voy ausentándome de mí.
Poco a poco, el lastre de ensueño cede
su sitio a la realidad doble
que es mi vida en transcurso.
¡otro ser dentro de mi carne
fragua su carne, su piel,
su corazón diminuto, mi estrella!

Asisto a la escisión silenciosa
con pasmo anhelante, con gozo
nuevo de verme en otros ojos míos,
de mis ojos hechos,
de mi sangre coloreados,
¡ay!, de toda cuanta soy.

Día por día el latido
es golpe que me recuerda, urgente,
valor que no tengo,
heroísmo que nunca soñé.

Y temo por el que estoy creando
en convenido misterio
dentro de mi soledad sin orillas
cerca de mi corazón, su estrella.



Sitio de Carmen Conde en la Biblioteca Virtual Cervantes

Philip Roth (Nueva Jersey, EE.UU, 1933)

Cada año mueren setenta lectores y solo dos de ellos son reemplazados. Por todas partes hay indicios de que la era literaria ha tocado a su fin. La prueba es la cultura, la prueba es la sociedad, la prueba es la pantalla, la progresión de la pantalla de cine a la pantalla de televisión, y de esta al ordenador. Tenemos un tiempo y un espacio limitados, y solo existen ciertos hábitos mentales que pueden determinar cómo aprovecha la gente el tiempo del que dispone. La literatura requiere un hábito mental que ha desaparecido. Necesita silencio, alguna forma de aislamiento, y una concentración constante en presencia de algo enigmático. Es difícil comprender una novela madura, inteligente y adulta. Es difícil saber qué pensar de la literatura.

Copio la cita del blog de Miguel Ángel Muñoz: El síndrome Chéjov



martes, 20 de noviembre de 2012

Manuel Alcantara Pla (ESP)

Boca


Empezó a besarle por la espalda azul, más difícil de agotar. Se dejó bajar según le resbalaban los labios por las formas raras de su cuerpo. Se detuvo en el medio conteniendo el asombro por el cambio de paisaje. Más abajo se decidió por una de las laderas para el descenso y se lo compensó a la otra en la subida, que fue diferente. Se había movido. Dudó un instante porque le parecía que los segundos le corrían entre los dientes y quiso después recuperar ese tiempo perdido girando las manillas alocadamente con la lengua áspera. Lo cubrió completo con su boca raspándole maniáticamente con los caprichos del paladar. Le hubiera gustado poder tenerlo así siempre dentro, excitado y protegido, pero pedía aire.


El encuentro

La conocí una mañana que yo creía destinada a que no ocurriera nada. Dimos un paseo y me convenció de que sí.


Dulce

María sudaba dulce. Por unos sitios más que por otros, pero era verla jugar al tenis y hacérsete la boca agua.


Educación básica

A la escuela de vampiros no hay que asistir bien cenados.


Caperucita hoy

La culpa de todo la tuvo la madre, que la vistió de rojo.


La diferencia

La mujer de la habitación de motel en el centro de la ciudad. Sentada en la cama y registrándose en el espejo del ropero como si esperara a que su cuerpo echara a andar y la duda quedara atrás.

El arma sobre la mesilla junto a la hoja arrugada.

Como lleva consigo misma toda la vida y sabe interpretarse los nubarrones, ha sido previsora y se ha comprado una botella de Beefeater y dos latas frías de limón.

Un trabajo sencillo, como tantos otros, cuestión de minutos, nada por lo que pudieran temblarle las manos.


Sin aire

¿Sería el hambre igual sin la respiración pausada y profunda de quienes obvian la noche?


Noches

En este hueco no hay espacio. Los ruidos de los pájaros y el agua interminables lo han ocupado todo dejando el sofá picoteado, mojado e inservible para el hombre. Apenas se perciben las nuevas ampliaciones. Los esfuerzos lo han sido en vano. Allí donde parece que se puede conquistar un lugar, surgen enseguida los grupos ansiosos de las manzanillas. Ese es el paisaje.

El límite lo exigen la noche y sus guardianes mecánicos. No duermas. La hora y las luces, salvadoras inevitables, acechan desde el otro lado de los horizontes.

Blog personal: Microficciones